VI ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ARTE Y DANZATERAPIA 2018
15 mayo, 2018

Danzaterapia. La Revolución Del Movimiento En América Latina para la REVISTA FLUIR

danzaterapia mexico

La utilización del movimiento del cuerpo como una herramienta de catarsis es tan antigua como la danza misma, cuyo papel en las sociedades más primitivas era tan esencial como las actividades de supervivencia. Este movimiento vital fue cada vez más en detrimento con el desarrollo de las sociedades modernas y sólo hasta el siglo XX surgió un nuevo interés por la forma no verbal de expresión a través de la espontaneidad y la creatividad, ensalzadas igualmente por la libertad de la  danza moderna.

En este camino algunas bailarinas encontraron en ella una herramienta fundamentada en la comunicación no verbal, en la psicología del desarrollo humano y en los sistemas de análisis del movimiento para entender que a través del entendimiento del movimiento inconsciente se podía lograr un beneficio en el estado de salud y un cambio en la psique humana. Mujeres como Chace y Evans en Nueva York o Schoop y Whitehouse en California fueron las pioneras que incorporaron, de modo clínico, la práctica dancística a las terapias dadas en diversos hospitales psiquiátricos después de la Segunda Guerra Mundial en los años cincuenta. Esta terapia denominada Danza Movimiento Terapia buscaba la exteriorización de las emociones a través del despertar del cuerpo. Reconocía que era justamente a través del movimiento que se pueden generar los cambios, no sólo a nivel físico, sino trabajando activa y contemporáneamente el cuerpo interior. Aquel cuerpo que no es visible y que, por lo tanto, muchas veces se queda en el olvido y que puede ser la causa de sucesivos problemas tanto sensoriales como psíquicos.

Una línea paralela se desarrolló bajo una misma meta: la integración físicoemocional del individuo a través del movimiento y la danza, esto fue la Danzaterapia. La Danzaterapia recuperaba el recurso natural en el ser humano del movimiento como una vía de expresión para explorar su mundo interior. De modo más libre y sin la aplicación del método clínico, utiliza la danza y el movimiento con fines terapéuticos para alcanzar la integración de procesos corporales, emocionales y cognitivos.

La Danzaterapia como tal no tiene una definición específica sino sólo la afirmación que hace María Fux al decir que “a través del movimiento se generan cambios que no son sólo físicos, sino que involucran activamente a nuestro cuerpo interno, muchas veces aislado, ignorado, con miedos o problemas tanto sensoriales como psíquicos. A través de los estímulos que doy, se mueven y cambian los ‘no’ del cuerpo, convirtiéndose en sucesivos ‘sí’, en ‘esto que estoy haciendo me pertenece’”. El trabajo danzaterapéutico se basa en el propio cuerpo expresivo (no el físico) que es cambiante y en proceso de transformación, el cuerpo capaz de sentir, expresar, caerse, luchar, crear, dar a luz o quebrarse. El cuerpo que no está disociado sino que se mueve, integrado, en la búsqueda de su conexión con la totalidad para hallar a través del movimiento una sensación de bienestar duradera.

Actualmente, la Danzaterapia en América Latina tiene dos claros referentes geográficos: Argentina y México.

En Argentina, la mayor exponente y también creadora del método es María Fux. Nacida en Buenos Aires en 1922 dedicó su vida al estudio y la práctica de la danza, pasando por el estudio de varios maestros en los que quiso encontrar una vía de expresión propia y en los que se impulsó para llevar a cabo una clase dinámica donde el contacto con los alumnos permitiese la creación de una conexión más allá de la técnica. María comenzó a trabajar de modo primigenio las bases de la improvisación dancística con sus alumnos, explorando las vías de creatividad y los estímulos que los hacían movilizarse y adentrarse en el espacio. Descubriendo cuál era el mejor método para acercarse al cuerpo del otro y cómo motivarlo a través de un sentido en específico, encontrar el “por qué me muevo y para qué” y, de igual manera, explorando la relación que existía entre el cuerpo y el movimiento a través de elementos claves como serían la línea, el punto, el espacio o el color.

Con el tiempo entendió que el movimiento lograba ejercer un impacto en el sujeto que ejecutaba dicha moción, bien fuera por el efecto de estimular potencialidades, bien por crear un espacio donde se les permitiese expresar sin palabras o bien por mostrar un camino que pudiese llevar hacia la resolución de un problema interior. Para María esta capacidad de insight está íntimamente relacionada con la propia capacidad de darse cuenta en el momento oportuno, cuando todas las circunstancias se prestan para ello y apoyan a la voluntad del sujeto a cambiar la determinación del “no puedo” (“que es el principal generador de falta de confianza en las propias posibilidades de moverse, de verse y aceptarse”) a un potencial “sí puedo” ofrecido por la posibilidad de movimiento que es experiencia integradora de la expresión y la aceptación del individuo.

En México, como heredera de esta tradición de movimiento, se encuentra Azadeh Sheyk Olya creadora del método Core Danzaterapia y bailarina dedicada a la investigación corporal desde hace años. El método de Core, aunque forma parte también de la Danzaterapia, integra en su metodología un proceso psicoterapéutico que la corriente fuxiana deja de lado. El danzaterapeuta Core acompaña y guía el proceso, escucha, contiene y es testigo de los distintos insights que las personas van encontrando en su camino del cuerpo y el movimiento. Utiliza una amplia variedad de recursos (psicoterapia humanista, arteterapia, musicoterapia, constelaciones, etc.) que se centran en el individuo y lo conducen hacia un bienestar emocional y una vivencia de su propio ser integrado.

En su libro El corazón danzado ella pone de manifiesto su método de trabajo y sus búsquedas personales que la llevaron hacia el desarrollo de una terapia de corte humanista que beneficia el bienestar y las competencias psicológicas, físicas, emocionales y kinestésicas de las personas que la practican. Azadeh adopta como base 17 pilares básicos que dan el sustento a su metodología: la no confrontación, la integración cuerpo-mente, la liberación de estrés, la autenticidad, el permiso, el juego, el humor, el ensayo, la experimentación, la diferenciación y compañía, la nutrición, la catarsis e insight, el presente, la consolación, la corporización, el ritmo orgánico y la resolución del conflicto. Todas tendrán que entrelazarse en cada uno de los 7 puntos fundamentales del método de Core Danzaterapia, elementos que permiten abordar una práctica psicoterapéutica completa que acompañará al ser de modo integral:

  1. El estímulo. Es una invitación a abrirse a todas aquellas sensaciones que nos rodean cotidianamente y a moverse desde el espacio interior que es invadido por los elementos de la naturaleza (ruido, sombras, mar, viento, etc.) así como también por las sensaciones o emociones que despierta sensorialmente a evocar un movimiento. En Core Danzaterapia se usan “estímulos internos infinitos, vitales, que vengan de adentro, que sean verdaderamente significativos y posean sentido de vida para las personas como: el dolor, el consuelo, la culpa, el perdón, el control, el dejar ir, el despedir y soltar, el confiar, la nutrición, el amor, el juego, la risa, el humor, el poder, los límites (decir no y sí), el conflicto, el placer y la sexualidad, el miedo, las mentiras, la locura, la autodependencia y la muerte” pero lo cierto es que no están sujetos a unas limitaciones temáticas fijas sino que, por el contrario, se pueden trabajar todos aquellos estímulos a los que se está expuesto o, ya como danzaterapeuta, elegir los diversos temas (estímulos) a trabajar en función de la propia práctica profesional y las necesidades del grupo con el que se trabaje en ese momento. En este sentido, se puede notar entonces que el estímulo es orgánico y cambiante y su origen es multifactorial. Proviene del corazón mismo y forma parte de la pulsión vital de todo ser humano en constante transformación, sujeta a las condiciones de vida que se experimente.
  2. La pregunta. Es un momento clave en cada sesión, es el espacio que se abre para que las personas expresen con palabras el significado o experiencia que tienen en relación al estímulo propuesto. La pluralidad y la subjetividad hallada en las respuestas dibujan un camino de exploración individual que va nutrido por el contacto con la otredad (el otro). En la pregunta el facilitador se convierte en un acompañante y testigo amoroso del compartirse en cada individuo que transforma ahora el estímulo en expresión personal y lo guía hacia el reconocimiento del mismo a través de preguntas que lo invitan a contemplarse desde otro lado de sí mismo.
  3. La exploración danzada. Es una invitación desde el amor compasivo y sin juicio a danzar/moverse para realmente contactar con toda esa información que posee su cuerpo y que, poco a poco, comenzará a conocer y llevar al consciente. Danzar, con los ojos cerrados y en estado meditativo, abre canales para acceder al lenguaje simbólico del cuerpo y es a través de este mismo movimiento que encuentra “una posibilidad de respuesta”. Es el estado donde el cuerpo y la mente se asocian y conviven armoniosamente en una danza que ha equilibrado al hombre desde tiempos ancestrales.
  4. Hacer visible lo invisible. Una vez que la exploración danzada ha finalizado y, por lo tanto, la danza, el movimiento se debe buscar a través de la arteterapia una vía de expresión no verbal para el ejecutante. Tener la posibilidad de recrear sus emociones, sus vivencias, su movimiento a través de cualquier técnica artística abre un panorama riquísimo de posibilidades para el individuo que puede incluso, de forma inconsciente y deliberada, jugar con los colores o materiales hasta que crea haber creado su expresión tangible de la experiencia. De esta forma se hace visible lo invisible, a través de un lenguaje simbólico que se ofrece como una herramienta de transformación personal.
  5. La catarsis. Es el momento en que la persona tiene un insight, un reconocimiento consciente que le aporta información desde la presencia subconsciente de su propia corporalidad a través del movimiento y su interrelación con la otredad (el cuerpo-que-danza del otro). Es un acto que aunque se coloca en el quinto lugar del método realmente puede suceder en cualquier instante del proceso.
  6. Darse cuenta. Una vez el individuo posee la información consciente que le ha dejado la catarsis es capaz de darse cuenta (awareness), de tener una “concientización de la experiencia” y de reconocerse en sus múltiples esferas (emocional, física, intelectual). Este reconocimiento le llevará a hacerse responsable de sus decisiones, su vida y actuar en consecuencia. No sólo se danza sino que se hace “un esfuerzo consciente para abstraer lo mejor de la experiencia y relacionarla con nuestra propia vida”.
  7. Haciendo agua de limón. En este momento en el que se ha guiado al grupo a partir de un estímulo y se ha danzado con él se invita a la transformación, a una reconstrucción dialéctica que forja la finalidad terapéutica del método sin quedarse en un ejercicio de catarsis colectiva. “Se trata de crear un ambiente de consuelo, de amor, de aceptación y compasión para nosotros mismos en donde podamos SER sin temor”. Un ambiente libre de juicios o críticas donde se acepta la transformación del proceso y se ofrece contención a quien lo necesite.

Actualmente, la Danzaterapia y Core Danzaterapia son terapias que cada vez se están arraigando más en las sociedades latinoamericanas y se ofrecen como una alternativa a grupos de cualquier pertenencia siendo de gran apoyo para los grupos de poblaciones vulnerables, así como de ser una herramienta para la prevención o rehabilitación cognitiva, como tratamiento no farmacológico de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o el retraso madurativo, entre otras,  mejorando en mucho la calidad de vida de quienes la practican con asiduidad.

* Ma. de las Nieves Rodríguez y Méndez es española (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, 1981). Licenciada y Maestra en Historia del Arte, se ha especializado en Arteterapia y la Terapia de Arte Inclusivo. Actualmente se está certificando como danzaterapeuta en el Instituto Internacional de Core Danzaterapia y es danzaterapeuta en grupos de discapacidad en ¡Danza Corazón! y Fraternidad sin Fronteras.

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